“A nadie le importó si se moría”

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Hoy la familia de Gisele Bandera realizará una conferencia de prensa en instalaciones del Restaurante “El Molino” de la localidad de Mar de Ajó. El padre adelanto que allí entregará la documentación de la causa que la justicia pretende cerrar. Un reclamo de justicia frente a lo que entienden un caso de abandono de persona.

Publicamos una de las notas de los últimos días esta publicada en la revista Semana de hoy(16 del corriente)

“A nadie le importó si se moría”

A Gisele Bandera la dejaron morir, por no darle atención médica. Sus padres responsabilizan al Hospital y a la empresa del viaje de egresados.
Hay veces donde la realidad supera ampliamente la ficción. Donde parece que es imposible encontrar tanto desinterés, tanta desidia, tanto abandono, tanta falta de humanidad. Donde la vida de alguien no vale nada. Absolutamente nada. Pero lamentablemente pasa y cuando sucede lo hace de la manera más cruel, dejando al descubierto una inverosímil cadena de negligencias, que si no fuera porque se cobraron la vida de una adolescente, parecería el guión de una mala película llena de golpes bajos. Gisele Bandera tenía 18 años, y el 29 de septiembre partió hacia Bariloche junto a sus compañeros de la Escuela Media Número 4 de San Bernardo. Todo debía ser diversión, pero terminó en tragedia gracias a la inacción de los que supuestamente, debían velar por su bienestar.
GRIPE. A los 4 días, una molestia en la garganta, le hizo pensar que tenía una gripe. Ese malestar se fue acentuando, pero nadie consideraba que podía tratarse de algo serio, ni siquiera Nicolás Espinoza(21), el coordinador de la empresa Winter Pro de Estrella Cóndor, que habían contratado los chicos para realizar su viaje de egresados. El día de regreso la encontró descompuesta, con fiebre alta y dolor en el pecho. Algunos de sus compañeros, insinuaron la posibilidad de que no viajara en esas condiciones, pero la respuesta de Nicolás fue que si se perdía el Tren Patagónico, iba a salir mucha plata, debía que pagar 2 días más de estadía. A bordo del tren, Gisele comenzó a toser, escupir y vomitar sangre. No había necesidad de ser médico para darse cuenta de que esa no era una condición saludable. Sin embargo, Nicolás sólo le echó un vistazo, y se dedicó a descansar hasta llegar a Viedma. Por insistencia de los compañeros de Gisele, la adolescente fue llevada al Hospital Regional Zetti y atendida por el Dr. Cwarina, quién le diagnosticó un principio de neumonía, recetándole ibuprofeno para la fiebre y un antibiótico llamado Optamox (bastante común para infecciones respiratorias). Pero el adulto “responsable”, sólo compró el antifebril alegando que no conseguía el medicamento. En el micro la historia no fue distinta, salvo que Gisele se sentía cada vez peor, no había agua en el colectivo, y los únicos que la auxiliaban, poniéndole paños fríos en la frente, eran sus compañeros. Uno de ellos, fue Leandro, a quien Nicolás tuvo el descaro de decirle durante una parada en Bahía Blanca: “tengo un montón de chicos divirtiéndose y una sola rompiendo las pelotas”.Apenas pasada la 1 de la mañana del martes10 de octubre, llegaron a San Bernardo. Los padres de Gisele, Arturo y Verónica, fueron a buscarla, y se encontraron con una personita visiblemente enferma. De inmediato la llevaron al Hospital de Mar de Ajó, donde en primera instancia la recibió la Dra. María Hancovich. Ella vio las placas que le habían realizado 15 horas antes en Viedma, y por falta de camas, la pusieron en un consultorio, en una silla de ruedas, con un suero donde “supuestamente había antibióticos, antivomitivos y corticoides para permitirle respirar mejor”, comentó Arturo Bandera.“Hasta ese entonces, Gisele hablaba, pero se quejaba de malestares. A eso de las 5 y media, me dijo ‘Papi, andá a descansar que mañana tenés que trabajar. Date una ducha y descansá que todo va a esta bien’. Me fui y a las 6 y media me llamaron de urgencia. Cuando llegué mi hija ya había muerto”, relata el padre con la voz quebrada y continúa: “Recién a eso de las 7, volvió la Dra. con cara de recién despertada a preguntar dónde estaba Gisele”.
CATÁLOGO DE DESIDIA

La cantidad de personas, empresas o instituciones de salud, que podría haber hecho algo y no lo hicieron es escalofriante, empezando por el coordinador Nicolás Espinoza, seguido por la empresa, seguido por los choferes del colectivo que no quisieron parar a comprar agua alegando que tenían un horario que debían cumplir y finalizando por el abandono de persona de la Dra. del Hospital de Mar de Ajó quien priorizó dormir a hacerse cargo de la salud de Gisele.Algo que le agrega gravedad al asunto, es que la empresa Estrella Condor está inscripta en el Ministerio de Turismo como empresa proveedora de Servicios de turismo nacional e internacional, con legajo 3042 pero NO está habilitada para desempeñarse como agencia de turismo estudiantil, por no haber obtenido el certificado nacional de autorización, expedido por el Ministerio antes mencionado, según lo estipula la ley 25.599 (ver recuadro). Ahora la abogada de la familia Bandera, Beatriz Mejía, llevará a cabo acciones penales contra la empresa involucrada, contra Nicolás Espinoza, que suponen es oriundo de La Plata, contra la Dra. Hancovich por abandono de personas y contra el director del hospital, el Dr. Miguel Ángel Muñoz. A la espera de que se haga justicia, Arturo recibió agradecido la visita del intendente de San Bernardo, Juan de Jesús, en su casa y concluyó con angustia “A nadie le importó si Gisele se moría”.