Muy humildes, pero solidarios

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Cuatro madres resolvieron ayudar a los chicos del Mar de Ajó norte. Es un barrio humilde. Adaptaron un galpón en estado de abandono y se pusieron a trabajar. Les duele la pobreza, el abandono, la mirada indolente de parte de la sociedad para estos chicos que no tienen las mismas oportunidades que otros. En este galpón de la calle Jujuy 1286 no les falta cada tarde una taza de leche caliente y un pedazo de pan (aveces hasta con dulce).
El comedor arranco su tarea hace apenas unos 15 días. Eran sólo un puñado de chicos. Hoy son cerca de cuarenta y a estos se le suman un grupo de adolescentes que los viernes por la noche se reunen y tienen un plato de comida caliente.
Mary (una dirigente social que prefiere no dar su apellido) sostiene que “arrancamos de la nada. Estos chicos estaban en la calle. Yo soy mamá, me duele la pobreza. Siempre se puede hacer algo, a mi no me importa de que partido político sean los padres de estos chicos, solo sabemos que tienen necesidades y que los podemos ayudar. Sacarlos de la calle, del peligro de la droga, el alcohol”.
Pablo es un papá que se sumo al trabajo, “nos pusimos a trabajar de inmediato. Acondicionamos este lugar que estaba arruinado y lo convertimos en un comedor. Ahora, gracias a los vecinos, tenemos cocina, heladera, y también logramos que colaboren con leche, pan, dulce y hasta algunos alimentos para cocinar alguna comidita los fines de semana. Estos son chicos que van al comedor de la escuela. Los padres no tienen recursos. Esto es lo que nosotros podemos hacer y lo llevamos adelante, por ahora como podemos, pero queremos comprometernos con el barrio, con estos chicos, podemos ayudar y para ellos es muy importante que los escuchemos. Aveces no es otra cosa que saber prestar el oído o hacer ver que vale la pena tender una mano.”