AGUA DULCE Y POTABLE

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En el Partido de La Costa padecemos de serios inconvenientes en la provisión de agua dulce. Parte del agua que cae por la precipitación de lluvia se incorpora a lagos, ríos, arroyos y océanos. Otra parte es absorbida por la vegetación, la cual transpira el agua de nuevo hacia la atmósfera. El agua que no se evapora directamente de los lagos y ríos o es transpirada por las plantas, se filtra a través del subsuelo y pasa a formar los acuíferos subterráneos. La napa freática es el acuífero más cercano a la superficie del suelo. Los pozos, fuente natural del recurso, entregan agua oscura color naranja y de olor poco agradable con evidente signos de contaminación de la napa freática.
En la zona costera próxima al mar el elevado consumo por demanda de la población turística provoca el agotamiento de las napas y la salinización irreversible que supera los porcentajes aceptables fijados por la O.M.S. En las zonas cercanas al mar sin adecuado drenaje y con masas de agua próximas a la superficie del suelo, las sales tienden a subir por evaporación y consumo, y una vez instaladas las sales, esas aguas se vuelven inservibles. La sobreexplotación de aguas subterráneas sin una recarga adecuada de la superficie, como ha ocurrido en zonas donde la reserva acumulada ha desaparecido para dar lugar a pavimentos y urbanizaciones que se abastecen de agua de pozo y donde el nivel freático ha descendido profundamente, produce este fenómeno, pues el volumen de explotación de las aguas subterráneas es mayor al de recarga desde la superficie.
Finalmente, otro aspecto que sustenta la importancia de estudiar las aguas subterráneas es la determinación de su calidad, para conocer la cantidad de sales que contienen, si son aptas para el consumo de la población o si están contaminadas. Son fuentes de contaminación las aguas residuales domésticas e industriales y los rellenos sanitarios mal instalados. No todas las zonas contienen aguas adecuadas para el consumo, por lo que deben hacerse estudios que determinen si son de buena calidad. “En las partes bajas, hacia el lado del mar, no ganamos mucho, porque sacaríamos aguas de pésima calidad. Más bien estaríamos incrementando el problema de salinidad”. En 1998, la Organización de las Naciones Unidas declaró a las aguas subterráneas como un recurso “invisible”, no sólo porque están ocultas -no se pueden ver directamente-, sino porque los problemas que se presentan por su excesivo uso se deben en parte a que no se conoce cómo están distribuidas y a que se ignora la importancia de protegerlas en el marco de una gestión integral de los recursos hídricos. Cabe entonces la intervención urgente de los sectores de gobierno competentes unidos a las instituciones locales para fijar las políticas que en el corto plazo permitan superar el gravísimo problema que se extiende inexorablemente a todo el Partido afectando el potencial turístico, al momento el único recurso sostenible que cubre las necesidades del presente preservando la posibilidad que las generaciones futuras satisfagan las suyas.

Lic. Nicolás de Martino

Santa Teresita Partido de La Costa

Buenos Aires – Argentina