Siete de cada diez docentes sufren trastornos vocales

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En menos de cinco años de dar clases, un 60 % de los docentes desarrolla algún trastorno vocal; y otro 10% de ellos llega a sufrirlo en algún momento con posterioridad. Así lo indica un informe difundido ayer por el Colegio de Fonoaudiólogos de La Plata en base a un estudio que realizó el SUTEBA entre unos 800 maestros de grado y profesores de la Región. El esfuerzo constante por hacerse escuchar y la falta de preparación vocal serían las principales causas.
Pese a que la voz constituye un instrumento esencial para quien se encuentra al frente de un aula, siete de cada diez docentes tienen serias dificultades para cuidarla y se convierten tempranamente en pacientes con disfonía, señalan desde el Colegio de Fonoaudiólogos Regional La Plata en concordancia con lo observado por los propios gremios.
Lo cierto es que “si bien la disfonía es lo que más se manifiesta, en muchos casos se registran también serias dolencias, como picor o pinchazos en la garganta. Pero además, en la medida en que el cuadro atenta contra el buen desempeño laboral y hasta las posibilidades de progreso, suele ir acompañado de un importante componente psicoemocional porque produce mucha angustia”, explicó la licenciada Alejandra Morchón, presidente del Colegio de Fonoaudiólogos Regional La Plata.
“Lo que refieren en general los docentes es que al volver a su casa después del trabajo no quieren hablar una palabra y que ese cuadro se va agudizando hasta que al llegar el viernes se quedan sin voz. Aunque muchos se reponen luego durante el fin de semana, el problema vuelve a presentarse al lunes siguiente”, señala Morchón.
“Los maestros de grado y profesores son los que presentan mayor nivel de afectación. Sobre todo, los de educación física y de música, que se exponen a un importante riesgo vocal por el hecho de dar clases a la intemperie o intentar imponer su voz por encima del sonido de instrumentos. En estos casos hasta el 72,9% de los docentes reconocen sufrir algún grado de compromiso en su aparato fonador”, destacó por su parte la licenciada Nora Dumm, fonoaudióloga e investigadora en el área del trabajo vocal.
“El problema aparece porque los docentes están forzando la voz a un volumen por encima de su propia capacidad. Pero sobre todo, porque en general no tienen una buena técnica vocal. Es que si bien los planes de formación docente incluyen una materia sobre el tema, sus contenidos curriculares no les dan herramientas suficientes. Esto se ve a tal punto que incluso hay profesores universitarios que al año de dar clases ya están con patología vocal”, dice Morchón