Dos condenados por la muerte de Giselle Bandera, hace 14 años

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Debido a que la causa estaba pronta a la prescripción, todas las partes aceptaron la “probation”. Fue condenado el coordinador del viaje de egresados, Espinosa, y la doctora Jancovich se declaró culpable.

Tras más de 14 años se dictó sentencia por el caso de Giselle Bandera, una joven estudiante de 17 años que falleció en octubre de 2006 producto de una neumonía y luego de una serie de irregularidades que comenzaron en su viaje de egresados.

Todo ocurrió hace 14 años: Giselle, junto con sus compañeros de la Escuela N°4 de la localidad balnearia de San Bernardo, fue parte del viaje de fin de curso a Bariloche a través de la empresa Winter La Estrella El Cóndor.

Fue allí donde contrajo una enfermedad que le fue diagnosticada como neumonía. Según el testimonio de aquel entonces de sus propios compañeros, hubo una falta de atención durante el viaje de egresados.

En ese sentido contaron que la adolescente comenzó a sentirse mal en Bariloche, pero el coordinador del viaje, Nicolás Norberto Espinoza -que tenía 19 años-, le restó importancia y recién fue atendida en Viedma, cuando regresaban, y no le compraron los antibióticos que necesitaba.

Al empeorar su estado de salud, Giselle fue atendida en el hospital Artémides Zatti en Viedma, por el médico Horacio Cwarina. “Mi hija se desabrigó en el frío, en la euforia del viaje de egresados. Muchos se enfermaron, pero ella empeoró”, le contó a BigBang Arturo Bandera, papá de Giselle.

El diagnóstico de Cwarina dio “principio de neumonía”, por lo que para el padre de Giselle lo que deberían haber hecho es dejar a su hija “internada” e inmediatamente informar a sus familiares. Pero esto no ocurrió, el médico la dejó continuar el viaje y el coordinador de la empresa, Nicolás Norberto Espinosa, le dio un Ibuprofeno para intentar “aliviar” el malestar de Giselle y así poder seguir el viaje de vuelta.

Conforme consta en la causa el desentendimiento por parte de quienes debían velar por la seguridad de los menores egresados que habían hecho el viaje a Bariloche fue tal que declararon: “Giselle estuvo vomitando sangre y el coordinador decía que no era nada, que solo quería llegar a su casa”.

Al llegar a la localidad marajense, Arturo no lo dudó y junto a su mujer, Verónica, mamá de Giselle, llevaron a su hija a la guardia del Hospital Municipal de Mar de Ajó. A la una de la madrugada del lunes 9 de octubre de 2006 la atendió la doctora María Jancovich, quien según consta en la causa le puso suero y “se fue a dormir” a su casa, avisándole a los padres de Giselle que la iban a atender por la mañana.

Pero durante esa noche, Giselle sufrió un desmayo del cansancio, propio de la enfermedad y posteriormente perdió la vida. “Con la madre y una chica la levantamos y empezamos a pedir médicos.Cuando quisieron reanimarla ya había fallecido”, contó en su momento Arturo. 

Tras el trágico suceso los padres de Giselle iniciaron una lucha incansable por conseguir justicia que llegó a su final la semana pasada.

El resultado de tanta espera fue una condena de un año y medio de suspensión de su matricula para ejercer la medicina, trabajos comunitarios y cumplir con un resarcimiento económico para la doctora María Jancovich, quien había sido imputada por “homicidio culposo por mala praxis” y se declaró culpable en un juicio abreviado para atenuar su pena.

Por su parte, el ex coordinador, Nicolás Norberto Espinosa, responsable del viaje estudiantil de egresados de la Escuela N° 4 de San Bernardo (viajaban también un grupo del Colegio Inmaculada Concepción de San Clemente), entre los días 9 y 10 de octubre de 2006, fue condenado por violar los deberes de cuidado que tenía con respecto de Giselle Bandera,  aumentando con ello el riesgo de muerte al disminuir la posibilidad de sobrevida de la menor.

El condenado recibió, según Arturo, una pena similar a Jancovich por ser el responsable de la empresa, y su actitud “negligente” respecto de la atención de la salud de la fallecida quedó expuesta en todos los testimonios obrantes en la causa.

La familia denunció después que el médico forense no hizo la autopsia completa y que “adulteraron” la historia clínica mencionando un tratamiento que la víctima nunca recibió. La mamá de Giselle murió en 2015 por un ACV aunque, para su esposo, simplemente no pudo soportar más la tristeza.

Tras las demoras por la cuarentena, el juicio abreviado se llevó a cabo a través de una videoconferencia el viernes pasado y si bien dejó gusto a poco, hubo condena. “Tuvimos que aceptar esto por el tiempo que llevaba ya la causa. No es lo que queríamos ni lo que esperábamos, pero por lo menos marca un precedente”, manifestó Bandera.

Fuente: BigBanNews / TN