Estiman que en 10 años ya no se use dinero en efectivo

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Entre las muchas cosas que la pandemia del coronavirus puede dejar atrás en todo el mundo, hay una que ya había empezado a gestarse años atrás, pero que en estos tiempos puede cobrar todavía más fuerza. No es otra cosa que el fin del dinero en efectivo tal como lo conocemos.

En algunos países, la modalidad de manejarse con billetes y monedas en el bolsillo ya quedó atrás, y en otros, como en Argentina, va modificándose lentamente.

En relación a su consumo diario, Latinoamérica posee uno de los niveles más bajos del mundo de pagos electrónicos. Sin embargo, según los especialistas, en el escenario de distanciamiento social actual, el Coronavirus se está convirtiendo en el propulsor de nuevos hábitos de consumo y formas de pago, aún en las personas más arraigadas al uso del billete. Por ende, el virus podría convertirse en el motor para acelerar la transformación digital en todo el mundo, incluida nuestra región. Y, además, en la posibilidad de introducir nuevas tecnologías que impulsen la reducción del uso del dinero en efectivo para realizar transacciones.

En el escenario pre cuarentena, y aún hoy en día en nuestro país, el dinero efectivo sigue prevaleciendo entre los consumidores. Pero ya se aventura que esto podría cambiar.

“En la actualidad -explica Melisa Murialdo, analista del sitio de servicios financieros “El mejor trato”- el modus operandi de los consumidores latinoamericanos implica usar efectivo para las compras cotidianas de bajo importe y dejar a las tarjetas de débito y crédito para las transacciones de mayor importe, porque eliminan el riesgo de llevar grandes cantidades de efectivo en el bolsillo, además de que el crédito brinda la posibilidad de financiar la compra. Los consumidores que prefieren pagar en efectivo lo hacen porque es una forma de pago práctica, rápida, y aceptada en todas partes. Sin embargo, a partir de la pandemia, esta situación se va a ir modificando en todas partes”.

EL ELECTRONICO VERSUS EL EFECTIVO

A nivel cultural, sostienen los especialistas, el efectivo es difícil de destronar, ya que es por lejos la forma de pago preferida, hasta ahora, no solo en América Latina sino en el mundo entero, como que por ejemplo en Alemania, Italia y Japón, un 90% del total de transacciones se continúa realizando con “cash”.

Antes de la propagación global de la enfermedad del coronavirus, existían solo tres países donde los medios de pagos electrónicos superaban ampliamente al medio de pago tradicional en papel: Suecia, Corea del Sur y China. Este último, por ejemplo, tiene implementado un modelo comercial de bajo uso del efectivo con fomento hacia el uso de las monedas digitales. Pero en nuestro país, de acuerdo al relevamiento más reciente del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), el efectivo sigue siendo la opción de pago más usada. Ese informe oficial concluyó que los argentinos pagan en efectivo el 69,4% de los gastos que hacen en rubros de consumo masivo, y para el resto utiliza medios de pagos electrónicos.

En nuestro país, solo la mitad de los argentinos están bancarizados, al menos de manera consciente.

El Banco Central afirma que el 80% de los argentinos tiene una cuenta bancaria, pero al encuestarlos solamente el 48% dice tenerla, lo que significa que muchos adultos en el país desconocen que tienen una caja de ahorros disponible en alguna institución bancaria.

Hasta antes de la cuarentena, los informes económicos señalaban que el instrumento electrónico más utilizado en el país era la tarjeta de débito, con cerca de un 40% de participación. Sin embargo, el gran porcentaje de participación de los cajeros automáticos respondía todavía a una alta incidencia de retiros de efectivo a través de ese canal, y ocho de cada diez argentinos retiraban su dinero al menos una vez al mes.

Pero en lo que va de la cuarentena, las estadísticas demuestran un mayor dinamismo en las transacciones “sin contacto”. Y a pesar del apego a la plata en mano, el uso de “dinero electrónico” creció de manera significativa, con un mayor aumento entre quienes realizaron transferencias inmediatas.

Según datos de la Red Link, por caso, hubo un incremento promedio del 58% para las operaciones por comercio electrónico. Particularmente, Farmacia subió un 60% y más del 50% Computación. Los rubros destacados abarcan principalmente productos básicos, fundamentalmente en el rubro Supermercados.

Por otra parte, según el análisis de las empresas de servicios financieros, la pandemia podría aumentar el comercio electrónico hasta llegar a picos nunca antes imaginados, e incorporar consecuentemente el uso de medios de pago diferentes al dinero físico como un hábito de consumo en la sociedad, aunque destacan que para que puedan competir con el efectivo, las formas de pago electrónicas deberían ser todavía no sólo seguras, sino también más rápidas y sencillas.

LAS FORMAS ELECTRONICAS DISPONIBLES

A las ya conocidas tarjetas de crédito y débito y a las terminales de cobro en los locales tipo Posnet, se les agregan muchas otras opciones que llegan por dentro y por fuera de los bancos, como pagos QR (a través de la lectura de un código y una app); con tarjetas “contactless” (que sólo se apoyan y ya se produce el pago); billeteras digitales (dinero guardado en apps); tarjetas prepagas y más servicios que se caracterizan por ser rápidos y fáciles de usar.

También, a los medios de pago electrónicos más conocidos, como la tarjeta de débito y la de crédito, se le suman tarjetas prepagas que tienen un saldo a favor, es decir, que ya fueron pagadas con anterioridad. La diferencia con una tarjeta de débito es que para tener una tarjeta prepaga no se necesita tener una cuenta bancaria.

Ya sin necesidad de tarjeta, sino con el celular, crece también la opción de pago con QR, que es un mecanismo para pagar a través del escaneo de un código. Primero se descarga una aplicación de pagos móviles y se asocia a una cuenta bancaria, tarjeta de crédito o saldo virtual. Al momento de hacer un pago, se opta por escanear el código desde alguna de estas apps. Al abonar, se puede elegir el medio de pago desde el teléfono. También se dispararon las transferencias bancarias, que son el envío de dinero entre dos cuentas que se puede realizar a través de una billetera virtual, “home banking” o “mobile banking”. Dentro de la nueva nomenclatura, al ya conocido CBU se le agrega el CVU para identificar a las cuentas virtuales de las aplicaciones de pagos móviles, y se pueden solicitar a la billetera virtual que se use.

“Todavía necesitamos una mayor educación financiera para que un mayor porcentaje de la población pueda acceder a la economia online. Los montos de dinero no son la mayor barrera, sino el conocimiento de los beneficios. Estamos en una transformación de la sociedad donde casi todo se está convirtiendo en software, y el dinero no se escapa a esto”, sostiene Sebastián Serrano, CEO de una plataforma de compra y venta de criptomonedas.

Otros especialistas en medios electrónicos sostienen que, para la mayoría de la población, aún es un camino incipiente con avances y algunos retrocesos que se verán más o menos acentuados en los próximos años, ya no tanto limitados por la existencia de tecnología que lo permita, sino por la idiosincracia de cada cultura.

“Cada vez con mayor regularidad -afirma Melisa Murialdo- se venía hablando sobre el fin del dinero en efectivo, pero la realidad nos mostraba una situación no tan inmediata. Finalmente, un virus como el actual terminaría siendo el disparador del mayor uso de tarjetas de crédito y débito a largo plazo, ya sea por las medidas bancarias tomadas, porque los comerciantes empezarían a aceptar únicamente pagos de forma online por el aislamiento social, o porque los gobiernos podrían empezar a promover esta metodología de pago con el fin de asegurar el distanciamiento, convirtiéndose esta cuarentena en un inesperado acceso para muchos al mundo de los pagos en línea y al e-commerce, que podría cambiar los hábitos de consumo en la población para siempre”.

Tarjetas prepagas: otro medio de pago electrónico son las tarjetas prepagas que tienen un saldo a favor, es decir, que ya fueron pagadas con anterioridad.

Un 90%: no solo en latinoamérica, también en Alemania, Italia y Japón, un 90% del total de transacciones se continúa realizando con “cash”.

Código QR: desde el celular, crece la opción de pago con QR, que es un mecanismo para pagar a través del escaneo de un código.

Fuente: Diario El Día